La niebla es el mundo de las travesuras



-"No tengas miedo, sólo es niebla...". La voz de un hombre le susurró al oído.

-"Pero tengo miedo, la niebla no me deja ver y no sé que es lo que me espera". Contestó ella mirando a su alrededor, sin saber de donde procedía aquella voz.

-"La niebla te llevará a un mundo de fantasías, un mundo de deseos, un mundo de placeres...sólo has de dejarte llevar". Esta vez era la voz de una mujer la que le susurraba al oído.

-"Y ¿qué debo hacer?". Contestó ella, mientras la niebla la envolvía y la aislaba cada vez más del mundo real.

-"Sólo has de disfrutar de lo que te ofrecemos y liberar tu mente para que viajes entre la niebla"

Eso es lo que te proponemos en este Blog, que liberes tu mente y te dejes llevar por nuestros relatos, en ellos encontrarás algunas de tus fantasías, despertarás tus deseos y descubrirás una nueva forma de placer.
Bienvenido a un mundo de fantasías, donde podrás imaginar que eres tú el protagonista, después de esto sólo podemos desearte que lo disfrutes...

lunes, 1 de octubre de 2007

La plaza y sus bancos

Querido Greyjoy,

Tu última carta ha sido un soplo de aire fresco para mí, necesitaba oír esa historia y sabe que en esto estamos los dos juntos, aunque nunca lo he dudado, pero últimamente las cosas por el Este se están complicando, y me ayuda de sobremanera saber que tú estás ahí, aunque sea en la lejanía del Oeste. En esta carta te envío el relato que me pediste sobre la plaza y los bancos, pero también te envío noticias sobre cual es mi situación, ya que lo que te narraré ha pasado hace apenas unos días… No quiero alarmarte, ni que te preocupes por mí, pero esto lo debes saber, porque puede que nuestras vidas estén en peligro…

Todo sucedió hace cinco días, la noche comenzó a caer en el Este, aún cálida, como es costumbre a finales de esta estación del año. Al igual que las estaciones, los guardianes también somos personas de costumbres, como bien sabes, así que me decidí a salir a pasear y disfrutar del relente que cae en la noche, de los ruidos que a todos asustan y de la oscuridad que todo lo envuelve.

Conoces bien donde vivo, y sabes que más allá de la plaza se encuentra un inmenso bosque, un lugar donde las gentes en la noche no se atreven a adentrarse, pero que para mi es como un libro abierto, no tiene secretos. Me adentré y comencé a caminar, a un ritmo pausado, respirando profundamente, sintiendo como el aire fresco invadía mi pecho hasta llegar a mis pulmones, esa sensación de plenitud siempre me ha gustado. El recorrido transcurrió hasta llegar al manantial de las aguas en calma, donde dicen que las hadas acuden a nadar, lo cierto es que yo nunca he visto ninguna, aunque todo puede ser, y más en el reino de la Niebla…

Me acerqué tímidamente al agua, me descalcé y dejé que mis pies se hundieran en ella, estaba fresca, pero era un frescor gratificante, así que incliné mi cuerpo y dejé que mis manos se hundieran y formaran un cuenco para recoger agua que llevé hasta mi cara… noté el frescor sobre mis mejillas y como bajaba por mi cuello hasta perderse por mi pecho, recordé que hacía años que no me sumergía en aquel manantial. Observé a mi alrededor y no vi más que naturaleza, así que me deshice de la poca ropa que me acompañaba y me sumergí en las calmadas aguas, las noté en cada rincón de mi cuerpo, y vinieron a mi mente los recuerdos de cuando aún era una niña y mis baños nocturnos en las noches de verano no eran solitarios, sino que estaba acompañada por aquel niño que hace años dejaste atrás… ¿lo recuerdas?, a mi por un momento me pareció verte diciéndome que cuando fueras mi marido viviríamos cerca del manantial y que todas las noches iríamos a bañarnos juntos, yo recelosa te decía siempre que el lago en inviernos se helaba y tú me respondías que lo deshelarías para mi.

La nostalgia y la tristeza, no por aquellos tiempos, sino por los que nunca llegaron, me invadió. Desolada salí del agua, me senté apoyada en un árbol a la espera de que mi cuerpo se secara, cerré los ojos con intención de descansar un momento, pero Morfeo vino a visitarme y me sumió en un profundo sueño, no me preguntes si soñé o no, porque no lo recuerdo, no me preguntes cuanto dormí porque no lo sé, sólo sé que al abrir mis ojos todo estaba rodeado por una niebla espesa que casi no me permitía ver que había a mi alrededor. Busque mi ropa y me la puse precipitadamente, mientras una extraña sensación comenzaba a invadir todo mi cuerpo, los nervios se empezaban a acumular en mi estómago, pero no sabía porque…

Intenté calmarme y empecé a caminar tranquilamente, respirando profundamente a cada paso y sin dejar de pensar que no pasaba nada, que la niebla era parte de mi…sin embargo a cada paso que daba mis pensamientos me traicionaban, esa niebla tan espesa, cargada de humedad, parecía querer atraparme…nunca la había visto de esa forma…que estaba pasando…sin darme cuenta estaba caminando cada vez más rápidamente, casi corriendo, me sentía desorientada, no estaba segura de donde me encontraba.

El miedo comenzaba a invadirme cuando vi algo que brillaba en la lejanía, por fín… ahí estaba el final del bosque y lo que brillaba sin duda era el fanal que estaba en el centro de la plaza, corrí como alma que lleva el diablo y al llegar a la altura del primer banco de piedra de la plaza paré en seco, apoyé mi mano sobre el respaldo y respiré profundamente para intentar calmarme. Miré hacia la luz y sentí que me encontraba a salvo. Una sonrisa nerviosa invadió mis labios y por un momento me sentí ridícula, pensando en lo nerviosa que me había puesto.

Volvía a retomar la marcha, pero al tercer pasó volví a notar la sensación de que algo quería atraparme, que algo me atraía nuevamente hacia el bosque y la niebla, dudé por un momento entre si quedarme o echar a correr para protegerme entre los gruesos muros de piedra de mi casa, finalmente decidí huir. Sin embargo, no sé porque, mi cuerpo me traicionó y giré en dirección al bosque y caminé nuevamente hasta el banco, temblorosa mi mirada se concentraba en la niebla que surgía de entre los árboles y que en breve me rodearía, la veía aproximarse y mi cuerpo era incapaz de reaccionar, estaba paralizada por el miedo, necesitaba sentirme unida a algo y lo único que tenía cerca era el banco, así que apoyé mi mano en la fría piedra.

La niebla comenzó a rodearme y mi visión a reducirse, cerré los ojos y pedí a los dioses que me dieran valor para abrir los ojos y me ayudaran a regresar a casa a salvo… levanté la mano del frío banco, aún con los ojos cerrados, pero algo que se apoyó calidamente sobre ella me lo impidió…cerré aún más los ojos, hasta casi dolerme… sólo pensaba, como piensan los niños, que si no veía no me podía pasar nada. Y entonces lo oí:

“Abre los ojos, o a caso me tienes miedo”, esa voz… la conocía… era tu voz… ¿cómo podía ser?... ¿qué estaba pasando?... el miedo me estaba jugando una mala pasada, tu estabas en las tierras de más allá del este, no podía ser cierto...“Dafne…soy yo…ábrelos…”, un susurro en mi oído… un escalofrío invadió mi cuerpo… y la calidez que sentí en mi mano comenzó a subir por mi brazo hasta llegar a mi cuello y después a mi cara…“Vamos ábrelos…confía en mi…”. Mis ojos empezaron lentamente a abrirse, temerosos de lo pudieran ver, entonces empecé a enfocar, primero un bulto, luego unos rasgos, luego tú…Greyjoy eras tú… mis brazos se precipitaron a rodear tu cuello y note el calor de tú cuerpo junto al mío, los latidos de tú corazón y tu respiración sobre mi oido…

“¿Cuándo has llegado? ¿Por qué no me has avisado? ¿Está bien? Pensé que esto no pasaría nunca…” no podía dejar de hablar mientras seguía unida a tu cuerpo, entonces tus manos sujetaron mi cintura y me separaron de tú cuerpo, me miraste fijamente a los ojos y me besaste, fue un beso frió, sin pasión, nunca me habías besado así, no podías ser tú…”¿Qué pasa?”, pregunté precipitadamente.

“El reino no puede sobrevivir, acaso no lo entiendes… no sé porque luchas… la niebla no sólo le pertenece a los guardianes, deberías saber que de ella también viven los Seres, y ellos me sirven a mi…”. Quité tus manos rápidamente de mi cintura y di un paso atrás con intención de huir, pero tú mano fue más rápida y me sujetó el brazo izquierdo, y entonces tu rostro se desvaneció y apareció el de ella… la vieja dama, la muerte…

“Niña no te asustes el beso de la muerte les llega a todos… antes o después…”, me sonrió irónicamente, “Sólo es un beso… un aviso… que el fin llegue antes o después no depende sólo de mí… olvida todo lo que has vivido hasta el momento y abandona la niebla, o ese será tu fin… no entiendas esto como una amenaza porque es sólo un consejo… en fin niña espero que el beso me lo devuelvas más tarde que pronto, aunque eso no depende de mi…sino de ti, recuérdalo niña…”. Su mano se desprendió de mi brazo y junto a la niebla volvió paso a paso hasta perderse en la espesura del bosque mientras yo la observaba.

Con el corazón queriendo salirse de mi pecho me giré y vi nuevamente el fanal encendido en medio de la plaza, me acerqué hasta el y miré a mi alrededor, la niebla había desaparecido por completo y dejaba a la vista la antigua plaza, iluminada tenuemente, con sus viejos bancos de piedra y la fuente donde antiguamente se iba a por el agua, se veía hermosa… sin embargo a partir de ahora no podría regresar a ella sin pensar en aquel beso…

Greyjoy no se que pensar de todo esto, necesito tu consejo, te necesito a ti, estoy llena de dudas…¿Tiene sentido nuestra lucha?, sólo quedamos tú y yo, ¿somos suficientes?, no se si debo decir esto, pero a lo mejor la vieja dama tiene razón, a lo mejor deberíamos olvidarnos de todo y vivir…no sé si digo esto por miedo a la muerte o porque realmente lo pienso, ayúdame, por favor… Tú eres más sabio que yo, así que te pido que me hables de ella, de la muerte…espero que puedas decirme todo lo que sepas y me ayudes a calmarme porque desde que pasó esto el sueño viene y se va…he rezado a los dioses pero no responde a mis ruegos…respóndeme tú…

Tu querida Dafne te envía desde las tierras del este un dulce beso y se despide deseando que este escrito te llegue lo antes posible.